
Gran parte de los niños de la época iniciamos nuestra afición a la lectura a través de los tebeos (hoy día, comics). En mi tiempo que fueron los primeros años 50, eran las publicaciones de entonces y de las que traigo algunas de ellas aquí a esta primera entrada sobre la iniciación a la lectura: El guerrero del antifaz, El Puma (que era una especie de El Coyote en México), Purk el hombre de piedra, y Roberto Alcázar y Pedrín.
Se publicaban semanalmente y como la economía a los once o doce años no daba entonces para comprarlos, se alquilaban por diez o quince céntimos y se leían sentados en la acera junto al mismo kiosko devolviéndose a continuación tras su lectura. Obsérvese como curiosidad el precio, oscilaba entre una peseta y una peseta con venticinco céntimos.


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