domingo, 23 de noviembre de 2008

Un día en Brujas (Bélgica)

Era un día de Diciembre de 1984. Yo había ido a Bruselas a una de mis frecuentes reuniones de trabajo y aprovechando un día libre, nos encontramos en Brujas el Pelin, que vino desde Vinkeveen y yo.

Disfrutamos del comercio y el bebercio. Especialmente exótica y excitante la cerveza DUVEL con un contenido alcohólico del 8,5% en volumen.


Arriba vemos al Pelin degustando una copa de la citada cerveza, con su abundante espuma instalada en su bigote.



En la misma plaza donde degustamos la cerveza, comimos al mediodía en este restaurante de la foto de arriba donde el Pelin posó para las posteridad. Entiéndase aquí por posteridad este blog creado en el 2007, 23 años después.

Paseamos por esta bonita ciudad de Brujas durante todo el día y aquí, más abajo, dejamos algunos testimonios gráficos.



Hay que decir para los críticos de arte, que las fotos carecen de calidad porque son diapositivas que se han deteriorado con el paso del tiempo - han pasado 24 años - Las he digitalizado y tratado de mejorar con programas de retoque, pero no dan más de sí.

Por la noche fuimos a cenar al restaurante cuya cristalera se puede ver a nuestras espaldas en la siguiente foto. Lugar precioso, junto a un canal.

El Pelin invitó a cenar en este restaurante que era de casi lujo y aquí viene donde yo dí la nota con mis clásicos problemas de asco. Pedí una carne que vino más bien roja, para mí estaba “chorreando sangre” y aunque la volvieron a pasar, el estómago se me había rebotado y fuí incapaz de seguir comiendo y bebiendo para gran disgusto/regusto del Pelin al que le quedó un sabor agridulce ya que por una parte yo no había sido capaz de hacer el debido honor a su invitación y disfrutar de una comida que le costó un pastón y por otra parte se tuvo que beber él solo (esta fue la parte dulce, la del regusto) una magnífica y cara botella de Bourgogne.

El abundante bebercio le pasó factura y volvimos al hotel en un accidentado trayecto ya que el Bourgogne le hizo caer al suelo más de una vez.
Fue un día muy agradable y que ha dejado estos recuerdos. Especialmente mi “gatillazo” con la comida que ha quedado en el anecdotario de la Panda y que con frecuencia recuerda el Pelin cuando vamos a comer y pedimos carne. Creo que él no me ha perdonado todavía que no disfrutara de tan magnífica cena, por el bonito lugar y la calidad de los platos y el servicio y el dineral que le costó. Perdón Pelin, pero fue superior a mis fuerzas.
Hay que resaltar aquí la buena predisposición del Pelin para reunirse con sus amigos, así como su hospitalidad. Con ocasión de mis viajes a Europa hemos tenido ocasión de vernos también en Bruselas cuando él trabajaba en Londres. En aquella ocasión al volver a su casa de la Joyan desde UK se pasó previamente por Bruselas para reunirnos y tomarnos unas copas. No hay que olvidar tampoco las dos veces que me invitó a su casa, la primera y la segunda que tuvo en Vinkeveen. O la vez que me prestó su apartamento en Londres durante un fin de semana. Y aún otra vez en Londres donde cenamos de lujo (pagó el Pelin que ganaba bastante pasta) en un excelente restaurante de pescado y fumamos excelentes cigarrilos rubios Davidoff.
Hago aquí público reconocimiento al Pelin, buen amigo de sus amigos

martes, 4 de noviembre de 2008

El Comandante Cosano in the making

En Mayo de 1990, nuestro querido Comandante Man_All_In me invitó a acompañarle en un vuelo Málaga- Helsinki ida y vuelta, a llevar y traer turistas finlandeses.

Lógicamente, acepté encantado porque además yo iría en la cabina de los pilotos, justo detrás de él, lo que me permitiría disfrutar plenamente del vuelo, tener la misma perspectiva que tienen los pilotos, así como presenciar qué hacen para llevar un avión.

El vuelo de ida salió muy temprano, algo así como las 6 de la mañana, por lo que tuvimos que estar en el aeropuerto una hora ó más antes. El Comandante me corregirá estas posibles imprecisiones.

La impresión que tienes cuando el avión se dispone a despegar, sientes la aceleración y la sensación del empuje de los motores que son capaces de separar esa enorme masa del suelo, ver como se aleja la tierra y te sientes suspendido en el aire, es inolvidable. Pero lo especial es verlo desde la cabina. No es ni mucho menos lo mismo que cuando vas en un asiento de pasajero.

Para nuestro querido Manolo esto debe ser rutinario, de tantas veces como lo ha hecho, pero yo todavia lo recuerdo, 18 años después.

Tomé algunas fotos que ahora pongo aquí. El ángulo no es muy bueno pero con el poco espacio que hay en la cabina no se puede hacer mucho más.








En el vuelo ves muchos paisajes diferentes, pero llama la atención el mar Báltico con sus innumerables islas. El Comandante nos confirmará que volar es como navegar en el mar, que nunca es lo mismo porque la meteorología siempre o casi siempre es diferente y según las horas del día el la luz y los colores cambian.




Esta foto de arriba parece una pintura surrealista. Para verla bien, como con todas las demás fotos, si la pincháis dos veces se ampliará.


Una de las cosas que llaman más la atención es que, una vez en vuelo,  y puesto el piloto automático, el avión se lleva con sólo dos botones, esos blancos que se ven desenfocados en la parte superior de la foto de abajo. Los pilotos van atentos a las indicaciones del control aéreo y cambian el rumbo y/o la altitud girando el botón que corresponda de esos dos hasta poner en el display que hay arriba de cada botón la cifra correspondiente a la orden que da el control aéreo. Notarás cómo el avión obedece inmediata y suavemente y ves también como se mueven los mandos de forma automática obedeciendo a esa orden.



Recuerdo que vino una azafata a preguntarle a nuestro Comandante si podía traer a una pasajera a la cabina para tranquilizarla porque tenía miedo a volar. Ma-All_In le dijo que de acuerdo y vino de nuevo la azafata que estaba bastante bien junto con la pasajera, jovencita ella, que también estaba bastante bien. Estuvimos hablando con la chica – me incluyo- y hasta le hice una foto y le dije que me diera su dirección que se la mandaría. La joven así lo hizo, pero yo no cumplí mi promesa. Además se me ha perdido esa foto; separé la diapositiva para sacar una copia en papel y se me perdió.

En la foto siguiente vemos la aproximación al aeropuerto de Helsinki. Si la ampliáis, -doble clicl sobre ella- veréis las dos pistas del aeropuerto, a la izquierda y muy próximo a la cabeza del Comandante. Visto desde esta distancia, en que las pistas aparecen muy pequeñas, parece imposible que el piloto pueda llevar al avión a la cabecera y no a cualquier otro punto fuera de ellas.





El Comandante dejó al segundo que hiciera la toma y lo fué “bronqueando” porque el notas no conseguía del todo aproximarse con el ángulo apropiado, lo que yo mismo podía ver porque las luces de la cabecera de pista (cuatro) te van indicando si estás descendiendo bien o vas bajo o alto.

Y aquí dejo el relato, invitando al Comandante a que corrija los posibles errores y lo complemente en el sentido que quiera.

Sí quiero dejar constancia de que para mí fué una muy bonita experiencia que aún hoy sigo agradeciendo a nuestro querido Comandante.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Pescando cangrejos en el río Parroso

Era un día de 1981, en Septiembre u Octubre. Habíamos programado, por iniciativa del Súa, ir a pescar cangrejos de río al Parroso, que no sé si se merece el nombre de río por su escaso caudal. Podemos juzgar por la foto que aparece a continuación.




Este riachuelo discurre cerca de Villanueva del Trabuco, en la provincia de Málaga, a pocos kilómetros pasado el puerto de las Pedrizas, en dirección a Granada.

Dejamos el coche a unos cientos de metros del cauce y nos dirigimos hacia él caminando. Recuerdo que llevábamos el mío, un Citroen GS de color rojo.  El paisaje que veíamos alrededor era así:




Y así


Al Súa de pronto se le ocurrió una alternativa que el Patas y yo escuchamos aterrados.  En lugar de ir hasta el río a pescar proponía que subiéramos a uno de estos montes que se ven en el horizonte en la foto de arriba. Afortunadamente pudimos hacerle desistir de su idea y continuamos el descenso hasta el cauce del Parroso entre esta vegetación que vemos en las siguientes fotos, enganchádonos frecuentemente en las zarzas.





Llegamos a la escasa corriente del Parroso, con los avíos de pescar consistentes simplemente en una malla con un trozo de carne de cerdo - creo recordar que si estaba un poco podrida mejor -, como carnada. 

En la foto siguiente vemos estos pertrechos junto con uno de los ejemplares que conseguimos pescar:



Y en la siguiente foto vemos al Patati esperando a ver si pica algún cangrejo, para sacar la malla del agua y echarlo al zurrón. Mientras, el Súa explora los alrededores.


La pesca no fué demasiado abundante. Creo recordar que sólo pescamos 10 ó 12 cangrejitos. Y lo pongo en diminutivo porque realmente eran pequeñitos

Acabada la jornada de pesca, ya por la tarde, me adelanto hacia al coche para regresar mientras los otros notas recogen las cosas que quedan.

Los notas no veníann y yo les apremié, gritandoles porque tenía prisa. Había quedado con Dolores para llevarla a no recuerdo dónde. La anécdota se produce cuando una pareja de guardias civiles que habían visto a los notas se acercan a ellos, examinan la pesca y les ponen una multa por pescar ejemplares demasiado pequeños. Además, le recriminan que yo les estaba avisando de su presencia, cuando realmente yo no había visto a los guardias y solo les gritaba para que vinieran y pudiéramos irnos.

La multa fué leve (no sé si ascendía a 25 pesetas) y tuvieron que pagarla en una oficina de no recuerdo qué organismo, en Málaga.

Todo no fué trabajar. También tuvimos nuestros ratos de descanso como se ve en la foto siguiente.



Lo pasamos bien. No pescamos mucho, nos pusieron una multa, pero echamos un rato muy agradable entre amigos en un paisaje bastante bonito