Disfrutamos del comercio y el bebercio. Especialmente exótica y excitante la cerveza DUVEL con un contenido alcohólico del 8,5% en volumen.
Arriba vemos al Pelin degustando una copa de la citada cerveza, con su abundante espuma instalada en su bigote.
En la misma plaza donde degustamos la cerveza, comimos al mediodía en este restaurante de la foto de arriba donde el Pelin posó para las posteridad. Entiéndase aquí por posteridad este blog creado en el 2007, 23 años después.Paseamos por esta bonita ciudad de Brujas durante todo el día y aquí, más abajo, dejamos algunos testimonios gráficos.


Hay que decir para los críticos de arte, que las fotos carecen de calidad porque son diapositivas que se han deteriorado con el paso del tiempo - han pasado 24 años - Las he digitalizado y tratado de mejorar con programas de retoque, pero no dan más de sí. Por la noche fuimos a cenar al restaurante cuya cristalera se puede ver a nuestras espaldas en la siguiente foto. Lugar precioso, junto a un canal.
El Pelin invitó a cenar en este restaurante que era de casi lujo y aquí viene donde yo dí la nota con mis clásicos problemas de asco. Pedí una carne que vino más bien roja, para mí estaba “chorreando sangre” y aunque la volvieron a pasar, el estómago se me había rebotado y fuí incapaz de seguir comiendo y bebiendo para gran disgusto/regusto del Pelin al que le quedó un sabor agridulce ya que por una parte yo no había sido capaz de hacer el debido honor a su invitación y disfrutar de una comida que le costó un pastón y por otra parte se tuvo que beber él solo (esta fue la parte dulce, la del regusto) una magnífica y cara botella de Bourgogne. El abundante bebercio le pasó factura y volvimos al hotel en un accidentado trayecto ya que el Bourgogne le hizo caer al suelo más de una vez.
Fue un día muy agradable y que ha dejado estos recuerdos. Especialmente mi “gatillazo” con la comida que ha quedado en el anecdotario de la Panda y que con frecuencia recuerda el Pelin cuando vamos a comer y pedimos carne. Creo que él no me ha perdonado todavía que no disfrutara de tan magnífica cena, por el bonito lugar y la calidad de los platos y el servicio y el dineral que le costó. Perdón Pelin, pero fue superior a mis fuerzas.



















