Lógicamente, acepté encantado porque además yo iría en la cabina de los pilotos, justo detrás de él, lo que me permitiría disfrutar plenamente del vuelo, tener la misma perspectiva que tienen los pilotos, así como presenciar qué hacen para llevar un avión.
El vuelo de ida salió muy temprano, algo así como las 6 de la mañana, por lo que tuvimos que estar en el aeropuerto una hora ó más antes. El Comandante me corregirá estas posibles imprecisiones.
La impresión que tienes cuando el avión se dispone a despegar, sientes la aceleración y la sensación del empuje de los motores que son capaces de separar esa enorme masa del suelo, ver como se aleja la tierra y te sientes suspendido en el aire, es inolvidable. Pero lo especial es verlo desde la cabina. No es ni mucho menos lo mismo que cuando vas en un asiento de pasajero.
Para nuestro querido Manolo esto debe ser rutinario, de tantas veces como lo ha hecho, pero yo todavia lo recuerdo, 18 años después.
Tomé algunas fotos que ahora pongo aquí. El ángulo no es muy bueno pero con el poco espacio que hay en la cabina no se puede hacer mucho más.




Una de las cosas que llaman más la atención es que, una vez en vuelo, y puesto el piloto automático, el avión se lleva con sólo dos botones, esos blancos que se ven desenfocados en la parte superior de la foto de abajo. Los pilotos van atentos a las indicaciones del control aéreo y cambian el rumbo y/o la altitud girando el botón que corresponda de esos dos hasta poner en el display que hay arriba de cada botón la cifra correspondiente a la orden que da el control aéreo. Notarás cómo el avión obedece inmediata y suavemente y ves también como se mueven los mandos de forma automática obedeciendo a esa orden.

En la foto siguiente vemos la aproximación al aeropuerto de Helsinki. Si la ampliáis, -doble clicl sobre ella- veréis las dos pistas del aeropuerto, a la izquierda y muy próximo a la cabeza del Comandante. Visto desde esta distancia, en que las pistas aparecen muy pequeñas, parece imposible que el piloto pueda llevar al avión a la cabecera y no a cualquier otro punto fuera de ellas.

El Comandante dejó al segundo que hiciera la toma y lo fué “bronqueando” porque el notas no conseguía del todo aproximarse con el ángulo apropiado, lo que yo mismo podía ver porque las luces de la cabecera de pista (cuatro) te van indicando si estás descendiendo bien o vas bajo o alto.
Y aquí dejo el relato, invitando al Comandante a que corrija los posibles errores y lo complemente en el sentido que quiera.
Sí quiero dejar constancia de que para mí fué una muy bonita experiencia que aún hoy sigo agradeciendo a nuestro querido Comandante.
2 comentarios:
Excelente aportación esta que hace el Falo con unas bonitas fotos en la que se puede apreciar que aún no peinaba canas (y si había algunas, la cámara, cómplice ella, no las captó). Gracias pues, y esto me da una idea para hacer una entrada con la historia de este avión.
Aunque no tengo tantas horas de vuelo he volado lo mío, claro está que de simple pasajero. Sin embargo no se me olvidará nunca la primera vez que me subí a un avión:
fué con el padre del Falo, en la avioneta de Portillo (si bien recuerdo) y me dió un corto"paseo" por la costa y las montañas. Francamente i m p r e s i o n a n t e !
Le Pelin
P.D. Fallo garrafal del Falo de perder l' afoto de la mushasha. Hubiese sido un bienvenido contraste con el cogote d "il Capitano !
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